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Norte de Marruecos en moto trail y con acompañante: día 2

El segundo día de nuestro viajecito por el Norte de Marruecos también trajo algún cambio de planes. Nuestro destino para este segundo día iba a ser Chauen, uno de los lugares que más me gustan de Marruecos y aunque era la tercera vez que yo lo iba a visitar, nunca lo había hecho con mi pareja y la verdad, tenía ganas ya de que lo conociera.

Chauen en la Wikipedia:

La ciudad fue fundada en 1471 en el emplazamiento de una pequeña población bereber. Su población original estuvo compuesta sobre todo por exiliados de al-Ándalus, tanto musulmanes como judíos, razón por la cual la parte antigua de la ciudad tiene una apariencia muy similar a la de los pueblos andaluces, con pequeñas callejuelas de trazado irregular y casas encaladas (frecuentemente con tonos azules). Chauen está construida sobre un pequeño valle. La parte más antigua de la ciudad crece hacia lo alto de la montaña, y en el punto más alto se encuentran los manantiales de Ras al-Ma. El centro de la ciudad es la plaza de Uta al-Hammam, en la que se encuentra la alcazaba y una mezquita con una torre de base octogonal. Otro punto emblemático de la ciudad es la Mezquita de los Andaluces. La ciudad nueva se ha construido más abajo de la ciudad antigua.

Chauen fue durante siglos una ciudad considerada sagrada, donde se prohibía la entrada a los extranjeros. Por esta razón se ha mantenido con pocas alteraciones toda su fisonomía medieval. Los cambios en la estructura urbana y poblacional de Chauen son muy recientes. Fueron las tropas españolas las que abrieron Chauen al tomar el control de toda la zona norte del actual Marruecos para instaurar el protectorado concedido por la Conferencia de Algeciras (1906) y definido por el tratado hispano-francés de 1912. Cuando los españoles llegaron, la ciudad tenía una importante población judía sefardí que hablaba judeoespañol.

Chauen fue una de las principales bases del ejército español, y en esta ciudad se produjo la ceremonia de traspaso de la soberanía de la región a Marruecos, arriándose la bandera española, en 1956. Como en otras ciudades que pertenecieron a España, gran parte de sus habitantes sabe hablar español. Chauen estuvo bajo control de la autoproclamada República del Rif entre 1924 y 1926, tras la retirada de las tropas españolas en la acción conocida como retirada de Chauen, en donde estuvo a punto de producirse un desastre para el ejército español debido a la gran ofensiva de los rifeños.

En la actualidad Chauen es un importante centro de turismo, lo que ha atraído a inmigrantes de otras zonas de Marruecos, principalmente del sur.

El día amaneció algo nublado, con pinta de lluvia y algo de viento. Teníamos previsto coger la moto, salir de Tetúan por la N16 costeando y a la altura del Oued Laou, tirar por la R412 hasta Chauen y, porque no, si se terciaba hacer algunas pistas hasta llegar a nuestro destino, pero dada la meteorología y que en este viaje no se trataba de complicarnos la vida optamos por ir por la carretera más directa, llegar pronto y disfrutar de nuestro destino.

Dicho y hecho. Después de un buen rato caminando por la medina de Tetúan hasta coger la moto en el parking, salimos rápidamente a la N2 y llegamos en una hora y poco. El trayecto, fue rápido, sin incidentes reseñables, con algo de tráfico lento que evitamos gracias a las ventajas de ir en moto. El día iba mejorando a medida que pasaba el rato y poco antes de llegar en Chauen paramos a hacer unas fotos y estirar las piernas.

 

Al rato ya estábamos en nuestro destino y nos dirigimos directamente al hotel donde teníamos reserva, o eso creíamos. El Hotel Al-Khalifa esta a las afueras de la medina, tiene una perfecta ubicación ya que puedes ir caminando y además puedes aparcar el vehículo en el interior.

Ya me había alojado un par de veces en este hotel y por eso no lo dudé a la hora de reservar.. mi sorpresa fue enorme cuando al hacer el checking me dice que no, que mi reserva era para la semana siguiente y claro, casi me da un infarto. Semana Santa en Chauen y yo sin tener techo donde dormir!

Por suerte lo pudimos apañar bien, le quedaba la suite con terraza libre, me dejó la habitación al mismo precio e incluso algo más barata así que la jugada salió perfecta.. gracias Rachid!

Subimos, dejamos las cosas, descansamos un rato y después de hacer unas fotos desde la terraza nos fuimos a pasear por la medina y comer algo.

Mientras descansábamos, además estuvimos decidiendo cual sería nuestro rumbo para los próximos días, Fez, Ifrane e incluso Midelt nos rondaba la cabeza pero la verdad, tampoco teníamos ganas de pegarnos largas kilometradas que te dejan el cuerpo para poco turismo.

Una vez descansamos salimos a pasear, empezando por la zona de las lavanderías, que esta a poco más de 200 metros de nuestro hotel y a partir de aquí nos sumergimos de lleno por sus estrechas callejuelas, viendo tiendas, mercados, puestos de artesanía e incluso el pequeño cementerio a las afueras.

Poco puedo decir que no se sepa de Chauen, es un lugar con mucho encanto donde nadie te molesta, donde se respira paz y como decía el chico del hotel, “Chauen es el Top de Marruecos para vivir“.

Después de pasear un rato por la medina y negociar algunas compras decidimos tomarnos un tentenpié que casi se tornó en comida en una de las terrazas que dan a la plaza, en concreto una en frente de la muralla y la verdad, muy curiosa ya que subías tres plantas por una estrecha escalera de caracol no apta para personas con vértigo. Aquí nos tomamos una cocacola, unas frites y una pastilla de pollo que me supieron a gloria.

Después de comer algo, nos subimos a la mezquita que hay en lo alto de una colina, justo al frente de Chauen y desde donde se toman unas fotos magníficas de la ciudad. Hacía mucho calor y hay que hacer un pequeño ascenso por un bonito sendero que transcurre al pie de un enorme macizo rocoso, pero la vista desde luego merece la pena.

La mezquita en si no aporta mucho, pero el entorno es espectacular. Luego volvimos deshaciendo el camino andado y volvimos al hotel a descansar.

Lo cierto es que en Chauen teníamos muchas expectativas de hacer alguna ruta de trecking y, además, a partir de aquí no teníamos un rumbo muy definido ni alojamientos cogidos así que cabía la posibilidad de quedarnos otro día, sin embargo después de descansar un rato y echarnos una breve siesta, optamos por bordear las murallas de Chauen hasta llegar a la zona más alta de la ciudad, seguir paseando visitar la Kashbah y de las intenciones de hacer trecking nada de nada, aunque los paseos por la ciudad compensan sin duda el ejercicio.

El paseo es cansado ya que son infinitas escaleras que serpentean por la empinada ladera de Chauen, pero las vistas y la tranquilidad que se respira arriba no tiene precio. Merece la pena sentarse en la parte más alta, mirar, observar, descansar y no pensar en nada.

En la siguiente foto se puede ver la mezquita a la que habíamos subido por la mañana.

Después del bonito paseo y, aunque pretendíamos dar una vuelta casi completa a la ciudad, optamos por bajar “perdiéndonos” por las empinadas callejuelas de la parte alta de la medina, que por cierto, nos gusto mucho, estaba lleno de niños jugando y se respiraba una tranquilidad que ya quisiéramos en Madrid.. Chauen es el Top.

Una vez llegamos de nuevo al el centro de la ciudad fuimos a ver la kashbah, que por unos pocos dirhams la visita, sin duda merece la pena.

Curiosamente nunca la había visitado, siempre la había visto desde fuera y me gusto mucho porque no solo se trata de ver muros, es una especie de museo donde se cuenta en breves pinceladas la historia de la ciudad, que por cierto, hace siglos no era azul, si no blanca.

Los jardines del interior de la kashbah, no están especialmente cuidados y sin embargo, no se si por su solera, la tranquilidad del ambiente, o que, tienen un encanto especial. Nos sentamos un rato simplemente a dejar pasar el tiempo.

Dentro de la kashbah se puede subir al torreón desde donde pude hacer buenas fotos del atardecer y de la medina de Chauen con una luz especial.

A las 7 de la tarde decidimos irnos a cenar al restaurante donde al medio día habíamos reservado una mesa para las 8, el Beldi Bab Sour, un restaurante que conocimos en 2014 gracias a Rachid, el dueño del Hotel Al Khalifa, que nos lo recomendó, acababan de abrir, era una asociación de montañeros de Chauen y nos había gustado mucho.

Resulta que este restaurante ahora es el Nº1 de Tripadvisor y está lleno de extranjeros, la verdad es que algo de encanto si que me parece que ha perdido y es que lo que toca Tripadvisor lo llena de curiosos. Menos mal que habíamos reservado porque tenía incluso gente esperando en la calle.

La comida, como siempre, muy buena y sobre todo, diferente a lo que siempre hay, al menos más auténtica. No recuerdo muy bien que cené, pero si que recuerdo que me pedí un plato de lentejas, las mejores lentejas que me he tomado nunca.

Después de cenar, ya agotados de tanto caminar nos fuimos de nuevo al hotel, paseando, respirando la tranquilidad que regala Chauen cada noche. A dormir.

A la Mañana siguiente, aunque forma parte de la crónica del siguiente día, decir que volvimos a dar otra vuelta por la medina, primero desayunamos un rico desayuno típico marroquí, con tortitas, bollos, café, te y zumo, todo casero. Después del desayuno fuimos a pasear y comprar algunas cosas de última hora típicas de Chauen, como un paño de las mujeres bereber, que a mi chica se le antojo precioso.

La mayoría de los puestos y tiendas ni siquiera estaban abiertos aún por lo que si Chauen ya de por si es un lugar tranquilo, por la mañana, temprano es un remanso de paz, territorio de los verdaderos dueños del lugar, los gatos, que guardaban los puestos a sus fieles amigos, los tenderos.

Después del matutino paseo, nos vestimos, ya listos para viajar, destino: Larache.

Pulsa para ver la crónica del primer día en Tetuán.

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